Giuseppe Bonsignore (XX - Girasoli





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Descripción del vendedor
Descripción de la obra
En esta naturaleza muerta con girasoles, Giuseppe Bonsignore construye una imagen vibrante y matérica, donde el color se convierte en gesto y el gesto en emoción. Las flores no están idealizadas ni inmóviles: se doblan, se superponen, muestran el peso de su propia vitalidad, sugiriendo un tiempo que pasa y una belleza que no necesita perfección.
La pincelada es densa, visible, a veces rugosa, y devuelve una fisicidad intensa a la superficie pictórica. Los amarillos cálidos y terrosos dialogan con verdes sucios y toques violáceos, creando un equilibrio cromático que evita cualquier complacencia decorativa. El vaso, sólido y central, ancla la composición, mientras los girasoles se expanden en el espacio con un ritmo irregular y natural.
La obra comunica una tensión sutil entre energía y decadencia, entre luz y materia, evocando una pintura emotiva e instintiva, capaz de hablar más al sentir que a la mera representación.
Perfil del artista – Giuseppe Bonsignore
Giuseppe Bonsignore es un pintor que trabaja principalmente a través de la materia y el color, privilegiando un enfoque directo, instintivo y profundamente humano hacia la pintura. Su investigación se centra en el valor expresivo del gesto y en la capacidad del color para transmitir estados emocionales, más que en la descripción fiel del sujeto.
En sus obras, Bonsignore aborda temas clásicos — como la naturaleza muerta o la flor — liberándolos de toda intención ilustrativa. La pintura se convierte en un campo de experiencia, en el que la superficie conserva las huellas del proceso creativo, del tiempo y de la energía del artista. Las influencias de la gran tradición expresionista y postimpresionista están presentes como lenguaje y sensibilidad, pero son reelaboradas en una clave personal y contemporánea.
Su trabajo se distingue por una fuerte atención a la materia pictórica, por el uso de paletas cálidas y terrosas y por una tensión constante entre estructura compositiva y libertad gestual. Cada obra se presenta como un fragmento emocional, un diálogo silencioso entre el artista, el sujeto y el observador.
Descripción de la obra
En esta naturaleza muerta con girasoles, Giuseppe Bonsignore construye una imagen vibrante y matérica, donde el color se convierte en gesto y el gesto en emoción. Las flores no están idealizadas ni inmóviles: se doblan, se superponen, muestran el peso de su propia vitalidad, sugiriendo un tiempo que pasa y una belleza que no necesita perfección.
La pincelada es densa, visible, a veces rugosa, y devuelve una fisicidad intensa a la superficie pictórica. Los amarillos cálidos y terrosos dialogan con verdes sucios y toques violáceos, creando un equilibrio cromático que evita cualquier complacencia decorativa. El vaso, sólido y central, ancla la composición, mientras los girasoles se expanden en el espacio con un ritmo irregular y natural.
La obra comunica una tensión sutil entre energía y decadencia, entre luz y materia, evocando una pintura emotiva e instintiva, capaz de hablar más al sentir que a la mera representación.
Perfil del artista – Giuseppe Bonsignore
Giuseppe Bonsignore es un pintor que trabaja principalmente a través de la materia y el color, privilegiando un enfoque directo, instintivo y profundamente humano hacia la pintura. Su investigación se centra en el valor expresivo del gesto y en la capacidad del color para transmitir estados emocionales, más que en la descripción fiel del sujeto.
En sus obras, Bonsignore aborda temas clásicos — como la naturaleza muerta o la flor — liberándolos de toda intención ilustrativa. La pintura se convierte en un campo de experiencia, en el que la superficie conserva las huellas del proceso creativo, del tiempo y de la energía del artista. Las influencias de la gran tradición expresionista y postimpresionista están presentes como lenguaje y sensibilidad, pero son reelaboradas en una clave personal y contemporánea.
Su trabajo se distingue por una fuerte atención a la materia pictórica, por el uso de paletas cálidas y terrosas y por una tensión constante entre estructura compositiva y libertad gestual. Cada obra se presenta como un fragmento emocional, un diálogo silencioso entre el artista, el sujeto y el observador.

