Geert Vrijdag (1943-1999) - ZT






Máster en Innovación y Organización de las Artes, diez años en arte italiano contemporáneo.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 127619 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Geert Vrijdag tenía algo de calma en su interior, como si siempre caminara un paso más lento que el resto del mundo. No por pereza, sino por atención. Realmente escuchaba cuando alguien hablaba, miraba un momento antes de responder, y por eso parecía ver más que los demás. Vrijdag era su día favorito, no porque empezara el fin de semana, sino porque la semana se sentía cerrada en ese momento. Como si todo lo que estaba incompleto tuviera aún una oportunidad para salir bien.
Obra original, firmada en la esquina inferior derecha y acrílico sobre papel.
Geert le gustaban los pequeños rituales: el mismo café, la misma silla, el mismo breve momento de silencio al final del día. A veces la gente lo llamaba predecible, pero quien miraba con más atención veía que él dejaba justamente espacio para lo que importa. Sin prisa, sin adornos. Simplemente presente.
Y quizá esa fue su mayor cualidad: Geert Vrijdag te recordaba que no todo tiene que ser más rápido, más grande o más fuerte. A veces “suficiente” es realmente suficiente.
El vendedor y su historia
Geert Vrijdag tenía algo de calma en su interior, como si siempre caminara un paso más lento que el resto del mundo. No por pereza, sino por atención. Realmente escuchaba cuando alguien hablaba, miraba un momento antes de responder, y por eso parecía ver más que los demás. Vrijdag era su día favorito, no porque empezara el fin de semana, sino porque la semana se sentía cerrada en ese momento. Como si todo lo que estaba incompleto tuviera aún una oportunidad para salir bien.
Obra original, firmada en la esquina inferior derecha y acrílico sobre papel.
Geert le gustaban los pequeños rituales: el mismo café, la misma silla, el mismo breve momento de silencio al final del día. A veces la gente lo llamaba predecible, pero quien miraba con más atención veía que él dejaba justamente espacio para lo que importa. Sin prisa, sin adornos. Simplemente presente.
Y quizá esa fue su mayor cualidad: Geert Vrijdag te recordaba que no todo tiene que ser más rápido, más grande o más fuerte. A veces “suficiente” es realmente suficiente.
