Yaseneva Sveta - Jasmine tea






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Pintura original en acrílico Jasmine tea de Yaseneva Sveta, retrato en lienzo 60 × 100 cm, firmado a mano, 2026, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Esta obra fue creada de forma expresiva y pictórica, combinando elementos del impresionismo con el arte figurativo contemporáneo. La superficie se fue construyendo a través de capas gruesas y táctiles de pintura, permitiendo que cada pincelada siguiera siendo visible y vivaz. La materialidad de la pintura fue esencial: la forma se modeló por color en lugar de un dibujo rígido.
Se utilizó una paleta audaz y luminosa, donde los rojos intensos interactuaban con el turquesa frío y los delicados tonos florales. La luz no se concibió de forma académica; en cambio, el color definía la forma y la atmósfera. La textura de la pintura desempeñó un papel central, creando movimiento, profundidad y presencia emocional.
En esta obra se retrata a una mujer sumergida en un momento quieto e íntimo de té. Aparecía con un vestido rojo que fluía, una postura relajada, una presencia serena pero ligeramente distante, como si existiera entre la realidad y un sueño.
El espacio que rodeaba se dejó disolver en un campo de color vibrante, casi abstracto. Las flores no se representaron de forma literal; en su lugar, se sugirió el jazmín a través de formas rosadas suaves y transiciones aéreas de turquesa y luz. Importaba más evocar una sensación: que el espectador percibiera la fragancia más que verla.
Sobre la mesa se colocó un juego de té, un abanico plegado y una botella oscura —objetos simples que anclaban la composición en la vida cotidiana. Al mismo tiempo, la pintura transformó este momento. El vestido rojo se convirtió en el centro emocional, construido con trazos gruesos y luminosos para que pareciera respirar y moverse.
No se trataba únicamente de una escena de té, sino de un estado de ánimo, donde el color, la textura y la luz se fusionaban en una experiencia sensual y poética.
La pintura fue estirada en un lienzo de galería (estudio), con los bordes pintados en tonos que prolongan la composición, permitiendo exhibirla sin un marco adicional. Se creó utilizando pinturas acrílicas Van Gogh y se terminó con tres capas de barniz protector UV-resistente. La obra es original y única en su tipo.
Esta obra fue creada de forma expresiva y pictórica, combinando elementos del impresionismo con el arte figurativo contemporáneo. La superficie se fue construyendo a través de capas gruesas y táctiles de pintura, permitiendo que cada pincelada siguiera siendo visible y vivaz. La materialidad de la pintura fue esencial: la forma se modeló por color en lugar de un dibujo rígido.
Se utilizó una paleta audaz y luminosa, donde los rojos intensos interactuaban con el turquesa frío y los delicados tonos florales. La luz no se concibió de forma académica; en cambio, el color definía la forma y la atmósfera. La textura de la pintura desempeñó un papel central, creando movimiento, profundidad y presencia emocional.
En esta obra se retrata a una mujer sumergida en un momento quieto e íntimo de té. Aparecía con un vestido rojo que fluía, una postura relajada, una presencia serena pero ligeramente distante, como si existiera entre la realidad y un sueño.
El espacio que rodeaba se dejó disolver en un campo de color vibrante, casi abstracto. Las flores no se representaron de forma literal; en su lugar, se sugirió el jazmín a través de formas rosadas suaves y transiciones aéreas de turquesa y luz. Importaba más evocar una sensación: que el espectador percibiera la fragancia más que verla.
Sobre la mesa se colocó un juego de té, un abanico plegado y una botella oscura —objetos simples que anclaban la composición en la vida cotidiana. Al mismo tiempo, la pintura transformó este momento. El vestido rojo se convirtió en el centro emocional, construido con trazos gruesos y luminosos para que pareciera respirar y moverse.
No se trataba únicamente de una escena de té, sino de un estado de ánimo, donde el color, la textura y la luz se fusionaban en una experiencia sensual y poética.
La pintura fue estirada en un lienzo de galería (estudio), con los bordes pintados en tonos que prolongan la composición, permitiendo exhibirla sin un marco adicional. Se creó utilizando pinturas acrílicas Van Gogh y se terminó con tres capas de barniz protector UV-resistente. La obra es original y única en su tipo.
