Onno de Graaf (1956) - ZT





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Onno de Graaf realiza ZT en 1993 como monoprint de paisaje urbano, 125 x 125 cm, edición limitada 1/1, vendido con marco por Galerie, origen Países Bajos, periodo 1990-2000, en buen estado.
Descripción del vendedor
Onno de Graaf crea imágenes a partir del entorno tangible en el que elige vivir. Hace relatos simples pero ingeniosos sobre animales y máquinas, sobre agua y fuego y sobre aire y tierra.
Onno De Graaf crea su propio mundo en el que todo es posible: un gato se eleva y se transforma en un helicóptero, y un pez se convierte en un submarino o en una lata de sardinas. A regañadientes, los animales desempeñan el papel que el artista les ha asignado. Lo notable en la obra de Onno de Graaf es su carácter espontáneo. Utiliza un lenguaje visual que resulta reconocible y, improvisando, crea las cosas que personalmente le divierten.
Onno de Graaf emplea únicamente una técnica: el monotipo. Sobre vidrio, capa tras capa, sus imágenes se van formando; crecen como árboles, buscando cuidadosamente su camino para desarrollarse de la manera más óptima.
En cada impresión se vuelve a mirar y analizar la imagen, de modo que ciertas partes deben desaparecer para dejar paso a nuevas ideas. El papel japonés sobre el que Onno de Graaf imprime sus obras a veces apenas puede soportar el peso de las capas gruesas de pintura. Otras veces un dibujo puede consistir en unas pocas líneas potentes con solo un toque de color.
El vendedor y su historia
Onno de Graaf crea imágenes a partir del entorno tangible en el que elige vivir. Hace relatos simples pero ingeniosos sobre animales y máquinas, sobre agua y fuego y sobre aire y tierra.
Onno De Graaf crea su propio mundo en el que todo es posible: un gato se eleva y se transforma en un helicóptero, y un pez se convierte en un submarino o en una lata de sardinas. A regañadientes, los animales desempeñan el papel que el artista les ha asignado. Lo notable en la obra de Onno de Graaf es su carácter espontáneo. Utiliza un lenguaje visual que resulta reconocible y, improvisando, crea las cosas que personalmente le divierten.
Onno de Graaf emplea únicamente una técnica: el monotipo. Sobre vidrio, capa tras capa, sus imágenes se van formando; crecen como árboles, buscando cuidadosamente su camino para desarrollarse de la manera más óptima.
En cada impresión se vuelve a mirar y analizar la imagen, de modo que ciertas partes deben desaparecer para dejar paso a nuevas ideas. El papel japonés sobre el que Onno de Graaf imprime sus obras a veces apenas puede soportar el peso de las capas gruesas de pintura. Otras veces un dibujo puede consistir en unas pocas líneas potentes con solo un toque de color.

