Francien Krieg - “Unfolding in Silence”






Más de 10 años en comercio de arte; fundó su propia galería.
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Unfolding in Silence es una obra original surrealista impresa digitalmente con IA, 50 cm de alto por 40 cm de ancho, año 2026, firmada a mano, en excelente estado, retrato, procedente de los Países Bajos, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
En estas obras juego con el límite entre la imagen y el objeto. Hago paneles murales trompe-l’œil que se comportan como pequeños armarios en la pared. A través de la forma, las sombras y las puertas entreabiertas surge un espacio que no existe realmente, pero sí se siente. Como si pudieras dar un paso dentro.
La obra es, en esencia, plana, pero quiero que se comporte como algo corpóreo. Algo que tanto se retrae como avanza. Que no se revele por completo.
Coloco las figuras en un mundo protegido, enmarcado. No encerrado, sino resguardado. Para mí, ese armario es un espacio mental. Un lugar entre el interior y el exterior. Entre ser visto y conservarte a ti mismo.
Las flores y las mariposas no aparecen como símbolos explicativos, sino como quietos compañeros. Llevan algo frágil dentro. Algo efímero. Quizá están ahí simplemente para mirar con más atención.
Lo que me interesa es ese momento en el que la cercanía y la distancia coexisten. Lo que está cerca a veces se protege, precisamente, con cuidado.
El vendedor y su historia
En estas obras juego con el límite entre la imagen y el objeto. Hago paneles murales trompe-l’œil que se comportan como pequeños armarios en la pared. A través de la forma, las sombras y las puertas entreabiertas surge un espacio que no existe realmente, pero sí se siente. Como si pudieras dar un paso dentro.
La obra es, en esencia, plana, pero quiero que se comporte como algo corpóreo. Algo que tanto se retrae como avanza. Que no se revele por completo.
Coloco las figuras en un mundo protegido, enmarcado. No encerrado, sino resguardado. Para mí, ese armario es un espacio mental. Un lugar entre el interior y el exterior. Entre ser visto y conservarte a ti mismo.
Las flores y las mariposas no aparecen como símbolos explicativos, sino como quietos compañeros. Llevan algo frágil dentro. Algo efímero. Quizá están ahí simplemente para mirar con más atención.
Lo que me interesa es ese momento en el que la cercanía y la distancia coexisten. Lo que está cerca a veces se protege, precisamente, con cuidado.
