Olivier Sultan - Zulu Queen






Más de 10 años en comercio de arte; fundó su propia galería.
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Olivier Sultan, Zulu Queen, escultura moderna de materiales mixtos en madera y metal, realizada en 2024 en Francia, firmada a mano, 20 cm de ancho, 95 cm de alto y 20 cm de profundo, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Olivier Sultan es un artista pluriel: escultor, pintor, fotógrafo, crítico y galerista, explora el arte como un terreno de juego y de memoria, entre burla y lo sagrado. Sus obras, profundamente ancladas en una estética de la recuperación, toman la forma de tótems contemporáneos, compuestos de objetos de segunda mano, desvirtuados con poesía y picardía.
En su universo, lo sagrado es aligerado, recompuesto, puesto a distancia sin ser objeto de burla. A través de sus esculturas –como El Fetiche o La Diosa de la Lluvia– da una segunda vida a los materiales pobres, vistiéndolos de hilos retorcidos, de cadenas doradas, de toques de tenedores… Una estética del desguace que trasciende el objeto banal para restituirle una nueva aura.
Olivier Sultan se presenta también como un falsificador poético, un « ladrón de culturas » que capta, deconstruye y reinventa los legados culturales en un gran gesto de fusión y desplazamiento. Finge disolver el Aura (en el sentido de Walter Benjamin), mientras la reactiva a través del humor, del desvío y de la memoria bricolada.
Sus obras, ricas en referencias pero profundamente libres, cuestionan la autenticidad, la pureza, la filiación. Son pueblos híbridos, relatos fragmentados, figuras que reaparecen en un mundo en perpetua recomposición.
El vendedor y su historia
Olivier Sultan es un artista pluriel: escultor, pintor, fotógrafo, crítico y galerista, explora el arte como un terreno de juego y de memoria, entre burla y lo sagrado. Sus obras, profundamente ancladas en una estética de la recuperación, toman la forma de tótems contemporáneos, compuestos de objetos de segunda mano, desvirtuados con poesía y picardía.
En su universo, lo sagrado es aligerado, recompuesto, puesto a distancia sin ser objeto de burla. A través de sus esculturas –como El Fetiche o La Diosa de la Lluvia– da una segunda vida a los materiales pobres, vistiéndolos de hilos retorcidos, de cadenas doradas, de toques de tenedores… Una estética del desguace que trasciende el objeto banal para restituirle una nueva aura.
Olivier Sultan se presenta también como un falsificador poético, un « ladrón de culturas » que capta, deconstruye y reinventa los legados culturales en un gran gesto de fusión y desplazamiento. Finge disolver el Aura (en el sentido de Walter Benjamin), mientras la reactiva a través del humor, del desvío y de la memoria bricolada.
Sus obras, ricas en referencias pero profundamente libres, cuestionan la autenticidad, la pureza, la filiación. Son pueblos híbridos, relatos fragmentados, figuras que reaparecen en un mundo en perpetua recomposición.
