Omar Ronda (1947-2017) - Frozen






Máster en Innovación y Organización de las Artes, diez años en arte italiano contemporáneo.
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Descripción del vendedor
Esta obra, realizada por el artista italiano Omar Ronda (Portula, 11 de septiembre de 1947 – Biella, 7 de diciembre de 2017), pertenece a la tipología "Frozen" creada en plasta fundida a altas temperaturas. El marco de madera (espesor 4,5 cm) forma parte de la obra puesto por el artista. La firma con marcador indeleble está escrita en la parte trasera con la fecha de realización: 1997.
La conservación es óptima. La procedencia es el estudio del artista.
La obra será enviada con seguimiento y perfectamente embalada.
A continuación las palabras del artista:
Creo que el arte es el único medio que el ser humano tiene a su disposición para expresar sentimientos, ideas y hechos que de otro modo serían inexplicables con otros medios.
Creo que el artista puede y debe representar el momento histórico que está viviendo utilizando lo que la naturaleza, la tecnología y la vida le ponen a su disposición.
Sobre estos dos conceptos simples y sobre la convivencia entre arte y ciencia se apoya mi fe creativa. Siempre me ha fascinado y me ha ofrecido un espacio infinito la posibilidad que ofrecen estos dos elementos: Arte: reino de la fantasía y de la poetización humana; Ciencia: lugar de desafío entre la inteligencia y los secretos de la naturaleza.
Este vínculo entre arte y ciencia ha impulsado mi investigación y todo mi trabajo está saturado por él. No me preocupan tanto los efectos estéticos de las obras como los valores que en ellas se contienen y por ello la evolución cronológica de mi quehacer puede parecer visualmente contradictoria, pero lo que me importa es su coherencia lingüística y conceptual.
Considero de gran interés todo lo que concierne a la naturaleza, la tierra y el universo; me asombran sus evoluciones espontáneas así como me desconciertan las posibilidades de la ciencia de intervenir, bloquear o modificar esos procesos establecidos por la vida.
Quiero que mi trabajo refleje esta inquietud, que documente mi deseo ético y ecológico, así como la necesidad de progreso, civilización y cultura. Por estas razones he pensado en un arte salvaje y de laboratorio, tecnológico y vivificante al mismo tiempo, un arte que involucre mi cuerpo, mi propia existencia, como esculturas/casa para vivir y habitar, para que la simbiosis mutacional pueda ocurrir minuto a minuto, instante a instante.
Esta obra, realizada por el artista italiano Omar Ronda (Portula, 11 de septiembre de 1947 – Biella, 7 de diciembre de 2017), pertenece a la tipología "Frozen" creada en plasta fundida a altas temperaturas. El marco de madera (espesor 4,5 cm) forma parte de la obra puesto por el artista. La firma con marcador indeleble está escrita en la parte trasera con la fecha de realización: 1997.
La conservación es óptima. La procedencia es el estudio del artista.
La obra será enviada con seguimiento y perfectamente embalada.
A continuación las palabras del artista:
Creo que el arte es el único medio que el ser humano tiene a su disposición para expresar sentimientos, ideas y hechos que de otro modo serían inexplicables con otros medios.
Creo que el artista puede y debe representar el momento histórico que está viviendo utilizando lo que la naturaleza, la tecnología y la vida le ponen a su disposición.
Sobre estos dos conceptos simples y sobre la convivencia entre arte y ciencia se apoya mi fe creativa. Siempre me ha fascinado y me ha ofrecido un espacio infinito la posibilidad que ofrecen estos dos elementos: Arte: reino de la fantasía y de la poetización humana; Ciencia: lugar de desafío entre la inteligencia y los secretos de la naturaleza.
Este vínculo entre arte y ciencia ha impulsado mi investigación y todo mi trabajo está saturado por él. No me preocupan tanto los efectos estéticos de las obras como los valores que en ellas se contienen y por ello la evolución cronológica de mi quehacer puede parecer visualmente contradictoria, pero lo que me importa es su coherencia lingüística y conceptual.
Considero de gran interés todo lo que concierne a la naturaleza, la tierra y el universo; me asombran sus evoluciones espontáneas así como me desconciertan las posibilidades de la ciencia de intervenir, bloquear o modificar esos procesos establecidos por la vida.
Quiero que mi trabajo refleje esta inquietud, que documente mi deseo ético y ecológico, así como la necesidad de progreso, civilización y cultura. Por estas razones he pensado en un arte salvaje y de laboratorio, tecnológico y vivificante al mismo tiempo, un arte que involucre mi cuerpo, mi propia existencia, como esculturas/casa para vivir y habitar, para que la simbiosis mutacional pueda ocurrir minuto a minuto, instante a instante.
