Matteo Ciffo - Frammenti - Nefertiti






Más de 10 años en comercio de arte; fundó su propia galería.
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Escultura de Matteo Ciffo titulada Frammenti - Nefertiti, fusión en frío de polvos de mármol y piedra, edición 5/8, año 2026, firmada y autenticada con certificado, dimensiones 25 cm de ancho, 40 cm de alto y 26 cm de profundidad, procedente de Italia, en excelentes condiciones.
Descripción del vendedor
- Escultura contemporánea de Matteo Ciffo (Italia - 1987). Título Fragmentos-Nefertiti
- Año 2026. Edición n. 5/8 - Firmada y autenticada por el artista, con certificado de autenticidad
- Material: Fusión en frío de polvos de mármol y piedra
- Condiciones excelentes
Colección FRAGMENTOS
El contraste con la escultura clásica constituye un elemento central de esta colección. Aquellas formas, históricamente asociadas a la idea de perfección, eternidad y memoria colectiva, se toman como punto de partida y se someten a un proceso de fragmentación y redefinición.
La forma ya no se entiende como unidad estable, sino como una condición transitoria. Se interrumpe, se descompone y se recompone, revelando su propia naturaleza inestable. El volumen se abre, se descompone en bloques y fragmentos, generando una nueva estructura en la que el tiempo ya no está oculto, sino que se convierte en un elemento visible.
Esta tensión elimina la idea de perfección como estado absoluto. Lo que parece eterno revela su vulnerabilidad. La forma clásica sobrevive, pero transformada: ya no símbolo de inmortalidad, sino presencia atravesada por el tiempo, expuesta al cambio y devuelta a una nueva dimensión.
MATTEO CIFFO
Nacido en Biella en 1987, desde 2007 desarrollo una investigación centrada en la materia, en su transformación y en la memoria que conserva. Mi trabajo surge de una relación directa con materiales nobles y complejos como polvos de mármol y piedra, pigmentos naturales, tierras arménicas, óxidos y metales. No los considero simples herramientas expresivas, sino presencias vivas, portadoras de tiempo, historia y posibilidades de renacer.
A través de un proceso que considero más ritual que escultórico: un renacer de la piedra guiado por mi mano. La práctica nace de la observación y del deseo de devolver vida a lo que ha sido fracturado, abandonado o olvidado. Fragmentos y desechos, a menudo procedentes del trabajo de otros escultores, se convierten en materia originaria para mis obras.
Se trata de materiales que ya traen una historia consigo. Los descompongo y los vuelvo a recomponer, generando formas que ya no pertenecen a su estado anterior, sino a una nueva condición. Cada obra surge de un equilibrio frágil entre pérdida y renacimiento, entre memoria y posibilidad, haciendo visible el momento en que la materia deja de ser lo que era y se convierte en algo distinto.
El recorrido asume la forma de una transformación que supera la escultura tradicional, acercándose a una dimensión casi alquímica. Utilizo materias que ya han tenido una existencia, las descompongo y las vuelvo a recomponer para generar nuevas formas e identidades. Cada creación nace de una tensión entre destrucción y regeneración, entre pérdida y memoria, haciendo visible un estado continuo de cambio.
La investigación se enfrenta a materiales que encarnan una contradicción profunda: aparentemente eternos e indestructibles, pero al mismo tiempo sensibles y vulnerables. Lo que parece inmutable revela una naturaleza inestable, capaz de reaccionar, oxidarse y transformarse con el tiempo. Esta condición hace que la materia sea una parte activa de la obra, involucrada en un diálogo constante con el tiempo y el entorno.
La perfección cede espacio a la fragilidad, y la eternidad se manifiesta como una experiencia viva y humana. La materia no está subordinada, sino que se convierte en coautora, conservando en la superficie las huellas del gesto, del proceso y de su propia evolución.
Autodidacta, he construido mi camino a través de la experimentación, la observación y la escucha. El enfoque no busca el control, sino el acompañamiento de la materia en su transformación. Las formas resultantes reflejan el funcionamiento de la memoria: estructuras en las que fragmentos, huellas y ausencias conviven y se regeneran.
Esta práctica explora la materia como archivo vivo. Las esculturas emergen como presencias suspendidas entre ruina y renacimiento, entre permanencia y transformación, devolviendo a la materia una dimensión profundamente contemporánea y humana.
- Escultura contemporánea de Matteo Ciffo (Italia - 1987). Título Fragmentos-Nefertiti
- Año 2026. Edición n. 5/8 - Firmada y autenticada por el artista, con certificado de autenticidad
- Material: Fusión en frío de polvos de mármol y piedra
- Condiciones excelentes
Colección FRAGMENTOS
El contraste con la escultura clásica constituye un elemento central de esta colección. Aquellas formas, históricamente asociadas a la idea de perfección, eternidad y memoria colectiva, se toman como punto de partida y se someten a un proceso de fragmentación y redefinición.
La forma ya no se entiende como unidad estable, sino como una condición transitoria. Se interrumpe, se descompone y se recompone, revelando su propia naturaleza inestable. El volumen se abre, se descompone en bloques y fragmentos, generando una nueva estructura en la que el tiempo ya no está oculto, sino que se convierte en un elemento visible.
Esta tensión elimina la idea de perfección como estado absoluto. Lo que parece eterno revela su vulnerabilidad. La forma clásica sobrevive, pero transformada: ya no símbolo de inmortalidad, sino presencia atravesada por el tiempo, expuesta al cambio y devuelta a una nueva dimensión.
MATTEO CIFFO
Nacido en Biella en 1987, desde 2007 desarrollo una investigación centrada en la materia, en su transformación y en la memoria que conserva. Mi trabajo surge de una relación directa con materiales nobles y complejos como polvos de mármol y piedra, pigmentos naturales, tierras arménicas, óxidos y metales. No los considero simples herramientas expresivas, sino presencias vivas, portadoras de tiempo, historia y posibilidades de renacer.
A través de un proceso que considero más ritual que escultórico: un renacer de la piedra guiado por mi mano. La práctica nace de la observación y del deseo de devolver vida a lo que ha sido fracturado, abandonado o olvidado. Fragmentos y desechos, a menudo procedentes del trabajo de otros escultores, se convierten en materia originaria para mis obras.
Se trata de materiales que ya traen una historia consigo. Los descompongo y los vuelvo a recomponer, generando formas que ya no pertenecen a su estado anterior, sino a una nueva condición. Cada obra surge de un equilibrio frágil entre pérdida y renacimiento, entre memoria y posibilidad, haciendo visible el momento en que la materia deja de ser lo que era y se convierte en algo distinto.
El recorrido asume la forma de una transformación que supera la escultura tradicional, acercándose a una dimensión casi alquímica. Utilizo materias que ya han tenido una existencia, las descompongo y las vuelvo a recomponer para generar nuevas formas e identidades. Cada creación nace de una tensión entre destrucción y regeneración, entre pérdida y memoria, haciendo visible un estado continuo de cambio.
La investigación se enfrenta a materiales que encarnan una contradicción profunda: aparentemente eternos e indestructibles, pero al mismo tiempo sensibles y vulnerables. Lo que parece inmutable revela una naturaleza inestable, capaz de reaccionar, oxidarse y transformarse con el tiempo. Esta condición hace que la materia sea una parte activa de la obra, involucrada en un diálogo constante con el tiempo y el entorno.
La perfección cede espacio a la fragilidad, y la eternidad se manifiesta como una experiencia viva y humana. La materia no está subordinada, sino que se convierte en coautora, conservando en la superficie las huellas del gesto, del proceso y de su propia evolución.
Autodidacta, he construido mi camino a través de la experimentación, la observación y la escucha. El enfoque no busca el control, sino el acompañamiento de la materia en su transformación. Las formas resultantes reflejan el funcionamiento de la memoria: estructuras en las que fragmentos, huellas y ausencias conviven y se regeneran.
Esta práctica explora la materia como archivo vivo. Las esculturas emergen como presencias suspendidas entre ruina y renacimiento, entre permanencia y transformación, devolviendo a la materia una dimensión profundamente contemporánea y humana.
