Marco Ercoli - Il sonno della palma - XL






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Marco Ercoli, Il sonno della palma - XL, óleo sobre lienzo (100 x 80 cm), 2026, Neoexpresionismo, representación de animales, edición original, firmado a mano, en excelentes condiciones, vendido directamente por el artista, Italia.
Descripción del vendedor
“El sueño de la palma”
En esta obra la escena aparece como un encuentro suspendido entre el mundo animal y el mundo vegetal, pero sin una verdadera jerarquía entre ambos. La figura tendida, semejante a una bestia arcaica o a un animal adormecido, ocupa la parte inferior de la composición con un peso casi escultórico. El cuerpo parece abandonado, pero no muerto: es una presencia en duermevela, recogida en sí misma, como si hubiera sido sorprendida en un momento de cansancio primordiale.
Detrás de él, la gran palma se abre como una corona oscura y luminosa a la vez. Las hojas no son solo elemento natural, sino que se convierten casi en una estructura simbólica: un abanico, una aparición, una forma que protege y a la vez domina la escena. El fondo cálido, rojo-marrón, crea una atmósfera febril, casi tropical, pero también interior. No parece un paisaje real: parece más bien un espacio mental, una habitación de la naturaleza, donde las formas vivientes emergen como recuerdos o visiones.
Muy interesante es el contraste entre la masa gris y pesada del animal y la vitalidad punzante de las hojas. La pintura trabaja sobre una tensión entre inmovilidad y crecimiento, entre sueño y pulsación. Incluso los elementos claros, semejantes a huesos, ramas o presencias minerales, introducen una ambigüedad adicional: algo orgánico y algo fósil conviven en el mismo espacio.
La obra tiene una calidad narrativa pero no ilustrativa. No cuenta una historia precisa; sugiere más bien una condición. Es como si la bestia perteneciera a un tiempo remoto, mientras la palma a sus espaldas continuara expandiéndose, indiferente y viva. De ello nace una imagen melancólica, instintiva, donde la naturaleza no está pacificada sino cargada de tensión, de calor y de misterio.
“El sueño de la palma” es una pintura que impacta precisamente por esta ambigüedad: lo que parece quietud contiene inquietud, lo que parece decorativo se convierte en presencia psicológica. Una obra densa, visionaria, en la que animal y vegetal se funden en una escena de silenciosa, casi ritual suspensión.
“El sueño de la palma”
En esta obra la escena aparece como un encuentro suspendido entre el mundo animal y el mundo vegetal, pero sin una verdadera jerarquía entre ambos. La figura tendida, semejante a una bestia arcaica o a un animal adormecido, ocupa la parte inferior de la composición con un peso casi escultórico. El cuerpo parece abandonado, pero no muerto: es una presencia en duermevela, recogida en sí misma, como si hubiera sido sorprendida en un momento de cansancio primordiale.
Detrás de él, la gran palma se abre como una corona oscura y luminosa a la vez. Las hojas no son solo elemento natural, sino que se convierten casi en una estructura simbólica: un abanico, una aparición, una forma que protege y a la vez domina la escena. El fondo cálido, rojo-marrón, crea una atmósfera febril, casi tropical, pero también interior. No parece un paisaje real: parece más bien un espacio mental, una habitación de la naturaleza, donde las formas vivientes emergen como recuerdos o visiones.
Muy interesante es el contraste entre la masa gris y pesada del animal y la vitalidad punzante de las hojas. La pintura trabaja sobre una tensión entre inmovilidad y crecimiento, entre sueño y pulsación. Incluso los elementos claros, semejantes a huesos, ramas o presencias minerales, introducen una ambigüedad adicional: algo orgánico y algo fósil conviven en el mismo espacio.
La obra tiene una calidad narrativa pero no ilustrativa. No cuenta una historia precisa; sugiere más bien una condición. Es como si la bestia perteneciera a un tiempo remoto, mientras la palma a sus espaldas continuara expandiéndose, indiferente y viva. De ello nace una imagen melancólica, instintiva, donde la naturaleza no está pacificada sino cargada de tensión, de calor y de misterio.
“El sueño de la palma” es una pintura que impacta precisamente por esta ambigüedad: lo que parece quietud contiene inquietud, lo que parece decorativo se convierte en presencia psicológica. Una obra densa, visionaria, en la que animal y vegetal se funden en una escena de silenciosa, casi ritual suspensión.
