Nataline Pomar - Botijo Naturaleza viva






Más de 10 años en comercio de arte; fundó su propia galería.
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Nataline Pomar presenta Botijo Naturaleza viva, una pieza única de 2023 en loza de barro hecha a mano y firmada por la artista, 25 cm de ancho, 35 cm de alto, 25 cm de fondo, 2 kg de peso, colores beige, rojo, amarillo y azul, procedente de España, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Es una vasija de barro poroso que se usa para refrescar el agua, de vientre abultado, con asa en la parte superior, a uno de los lados boca para llenarlo de agua, y al opuesto un pitorro para beber.
Es una pieza hecha y pintada a mano "con forma de hombre" y con formas orgánicas, fluidas y frescas de colores primarios e intensos.
Es una pieza planteada para la contemplación. Si bien, se podría utilizar y llenar de agua, su aspecto cambiaría ya que por el material poroso el barro suda y se oscurece en la zona húmeda.
El botijo, lejos de ser un invento exclusivamente español o íbero, tiene raíces profundas en la antigüedad, extendiéndose desde Oriente Próximo hasta la Península Ibérica. Su creación se debe a la observación y la necesidad de mantener líquidos frescos en climas secos. A lo largo de la historia, diversas culturas adoptaron esta ingeniosa invención, demostrando su valor universal y su legado perdurable en la historia de la humanidad. Sería lo más parecido en la actualidad al agua fresca de la nevera.
Se envía en una caja bien protegido con papel burbuja y con certificado de autenticidad.
El vendedor y su historia
Es una vasija de barro poroso que se usa para refrescar el agua, de vientre abultado, con asa en la parte superior, a uno de los lados boca para llenarlo de agua, y al opuesto un pitorro para beber.
Es una pieza hecha y pintada a mano "con forma de hombre" y con formas orgánicas, fluidas y frescas de colores primarios e intensos.
Es una pieza planteada para la contemplación. Si bien, se podría utilizar y llenar de agua, su aspecto cambiaría ya que por el material poroso el barro suda y se oscurece en la zona húmeda.
El botijo, lejos de ser un invento exclusivamente español o íbero, tiene raíces profundas en la antigüedad, extendiéndose desde Oriente Próximo hasta la Península Ibérica. Su creación se debe a la observación y la necesidad de mantener líquidos frescos en climas secos. A lo largo de la historia, diversas culturas adoptaron esta ingeniosa invención, demostrando su valor universal y su legado perdurable en la historia de la humanidad. Sería lo más parecido en la actualidad al agua fresca de la nevera.
Se envía en una caja bien protegido con papel burbuja y con certificado de autenticidad.
