E. García - La silla negra XL (no reserve)






Posee un máster en mediación artística y cultural con experiencia en galerías de arte.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 139439 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Pintura original en acrílico de E. García titulada La silla negra XL (no reserve), 100 x 70 cm, realizada en 2026, escena interior con una silla negra, firma a mano, multicolor Realismo, España, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
LA SILLA NEGRA es una pintura de 70x100 cm del artista contemporáneo Ernest García. La obra presenta un interior sereno y luminoso construido alrededor de una sencilla silla negra situada junto a una pequeña mesa auxiliar y varias plantas de interior. La escena transforma un rincón cotidiano en una composición de fuerte presencia cromática, donde la luz, el mobiliario y la vegetación generan una atmósfera íntima, equilibrada y profundamente contemplativa.
La composición se organiza mediante una clara verticalidad. A la izquierda, una puerta o panel turquesa ocupa buena parte del fondo y establece un intenso contraste con la gran superficie amarilla y naranja que aparece en la zona superior derecha. En el centro, la silla negra actúa como eje visual, acompañada por un pequeño taburete sobre el que descansan una taza y una planta. Esta combinación de elementos sencillos crea una escena ordenada y silenciosa, con una fuerte sensación de pausa.
La vegetación introduce ritmo y frescura dentro del interior. Varias macetas con plantas de hojas amplias se distribuyen en distintos niveles, generando una relación muy equilibrada entre formas orgánicas y geometría arquitectónica. Los verdes oscuros de las hojas dialogan con el turquesa de la puerta y con los tonos cálidos del suelo, reforzando la profundidad y la riqueza visual de la obra. El color es uno de los principales recursos expresivos de Ernest García. Los turquesas, azules, amarillos y naranjas conviven con el negro de la silla y con los verdes de las plantas, creando una armonía luminosa y moderna. La gran zona amarilla parece recibir una luz intensa que se proyecta sobre el interior y genera una atmósfera cálida, casi mediterránea. El contraste entre tonos fríos y cálidos aporta dinamismo sin romper la serenidad general de la escena.
La pincelada es visible y directa, con superficies resueltas mediante gestos amplios y seguros. La arquitectura se construye con líneas sencillas y planos de color bien definidos, mientras las plantas se trabajan con mayor libertad y variación de pincelada. La silla y la mesa, de siluetas oscuras, aportan estructura y equilibrio frente a la luminosidad de los muros.
La obra mantiene afinidades con el fauvismo por su libertad cromática y por la importancia del color como elemento emocional. También pueden apreciarse ecos de Henri Matisse en la relación entre interior, mobiliario, vegetación y grandes áreas de color, así como cierta sensibilidad cercana a Pierre Bonnard en la transformación de una escena doméstica en una experiencia íntima y luminosa. Estas referencias funcionan como afinidades visuales dentro de un lenguaje contemporáneo propio. Más allá de representar un rincón de una casa, La silla negra transmite una idea de calma, espera y vida cotidiana. La ausencia de figuras humanas hace que el mobiliario y los objetos adquieran una presencia casi narrativa: la taza, la pequeña planta y la silla parecen sugerir que alguien acaba de abandonar el lugar o está a punto de regresar. Esa sensación de presencia ausente aporta una dimensión poética y silenciosa a la obra.
La silla negra resultará especialmente atractiva para coleccionistas interesados en pintura figurativa contemporánea, interiores coloristas, mobiliario en el arte, plantas de interior, escenas domésticas, fauvismo, Henri Matisse, Pierre Bonnard, pintura luminosa y arte contemporáneo español. Su equilibrio entre sencillez, intensidad cromática y atmósfera íntima la convierte en una obra de gran presencia visual y notable atractivo para subasta.
Autenticidad y Envío:
La obra es ofrecida directamente por E. García, garantizando su autenticidad mediante un certificado firmado por el propio artista. La pintura será cuidadosamente enrollada y protegida dentro de un tubo de cartón resistente para su envío. Tras la confirmación del pago, se requiere un plazo de tres días para preparar la pieza y enviarla. El tiempo de entrega dependerá del destino, con un plazo máximo de hasta diez días hábiles.
LA SILLA NEGRA es una pintura de 70x100 cm del artista contemporáneo Ernest García. La obra presenta un interior sereno y luminoso construido alrededor de una sencilla silla negra situada junto a una pequeña mesa auxiliar y varias plantas de interior. La escena transforma un rincón cotidiano en una composición de fuerte presencia cromática, donde la luz, el mobiliario y la vegetación generan una atmósfera íntima, equilibrada y profundamente contemplativa.
La composición se organiza mediante una clara verticalidad. A la izquierda, una puerta o panel turquesa ocupa buena parte del fondo y establece un intenso contraste con la gran superficie amarilla y naranja que aparece en la zona superior derecha. En el centro, la silla negra actúa como eje visual, acompañada por un pequeño taburete sobre el que descansan una taza y una planta. Esta combinación de elementos sencillos crea una escena ordenada y silenciosa, con una fuerte sensación de pausa.
La vegetación introduce ritmo y frescura dentro del interior. Varias macetas con plantas de hojas amplias se distribuyen en distintos niveles, generando una relación muy equilibrada entre formas orgánicas y geometría arquitectónica. Los verdes oscuros de las hojas dialogan con el turquesa de la puerta y con los tonos cálidos del suelo, reforzando la profundidad y la riqueza visual de la obra. El color es uno de los principales recursos expresivos de Ernest García. Los turquesas, azules, amarillos y naranjas conviven con el negro de la silla y con los verdes de las plantas, creando una armonía luminosa y moderna. La gran zona amarilla parece recibir una luz intensa que se proyecta sobre el interior y genera una atmósfera cálida, casi mediterránea. El contraste entre tonos fríos y cálidos aporta dinamismo sin romper la serenidad general de la escena.
La pincelada es visible y directa, con superficies resueltas mediante gestos amplios y seguros. La arquitectura se construye con líneas sencillas y planos de color bien definidos, mientras las plantas se trabajan con mayor libertad y variación de pincelada. La silla y la mesa, de siluetas oscuras, aportan estructura y equilibrio frente a la luminosidad de los muros.
La obra mantiene afinidades con el fauvismo por su libertad cromática y por la importancia del color como elemento emocional. También pueden apreciarse ecos de Henri Matisse en la relación entre interior, mobiliario, vegetación y grandes áreas de color, así como cierta sensibilidad cercana a Pierre Bonnard en la transformación de una escena doméstica en una experiencia íntima y luminosa. Estas referencias funcionan como afinidades visuales dentro de un lenguaje contemporáneo propio. Más allá de representar un rincón de una casa, La silla negra transmite una idea de calma, espera y vida cotidiana. La ausencia de figuras humanas hace que el mobiliario y los objetos adquieran una presencia casi narrativa: la taza, la pequeña planta y la silla parecen sugerir que alguien acaba de abandonar el lugar o está a punto de regresar. Esa sensación de presencia ausente aporta una dimensión poética y silenciosa a la obra.
La silla negra resultará especialmente atractiva para coleccionistas interesados en pintura figurativa contemporánea, interiores coloristas, mobiliario en el arte, plantas de interior, escenas domésticas, fauvismo, Henri Matisse, Pierre Bonnard, pintura luminosa y arte contemporáneo español. Su equilibrio entre sencillez, intensidad cromática y atmósfera íntima la convierte en una obra de gran presencia visual y notable atractivo para subasta.
Autenticidad y Envío:
La obra es ofrecida directamente por E. García, garantizando su autenticidad mediante un certificado firmado por el propio artista. La pintura será cuidadosamente enrollada y protegida dentro de un tubo de cartón resistente para su envío. Tras la confirmación del pago, se requiere un plazo de tres días para preparar la pieza y enviarla. El tiempo de entrega dependerá del destino, con un plazo máximo de hasta diez días hábiles.
