N.º 100117239

AMADOR VALES (1897–1965). - (Photo XL) Icónica imagen de Che Guevara con puro y boina revolucionaria, La Habana, 1959.
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AMADOR VALES (1897–1965). - (Photo XL) Icónica imagen de Che Guevara con puro y boina revolucionaria, La Habana, 1959.
La fuerza visual de esta fotografía reside no solo en su valor histórico, sino también en su composición impecable, en la que la espontaneidad y la estética documental se fusionan con una naturalidad única.
Una imagen que no había salido nunca a la luz pública, procedente de los archivos del legendario fotógrafo cubano Amador Vales, pionero del fotoperiodismo en la isla y testigo directo de los grandes acontecimientos de su siglo.
Obras de esta naturaleza, por su rareza, contexto y potencia visual, se consideran auténticos documentos históricos de primer orden, buscados por coleccionistas y museos de todo el mundo interesados en la fotografía latinoamericana y la iconografía revolucionaria.
FÉLIX TOMÁS AMADOR VALES GONZÁLEZ (1897–1965)
Pionero del fotoperiodismo cubano
Infancia y formación
Félix Tomás Amador Vales González nació en las Islas Canarias en 1897. Tras la Guerra Cubano-Hispano-Americana, sus padres emigraron a Cuba y se establecieron en La Habana. Desde joven mostró inclinaciones artísticas y, con tan solo 16 años, en 1913, decidió abandonar los estudios para incorporarse a la revista Bohemia, donde comenzó como ayudante del director artístico, Antonio Rodríguez Morey. Este reconoció su talento y lo animó a estudiar fotografía y grabado en los talleres del diario La Discusión, bajo la tutela del prestigioso maestro Federico Gibert.
Gracias a su dedicación, Vales pasó de aprendiz a reportero gráfico. En 1917, con solo 20 años, se convirtió en el primer fotógrafo de la revista Bohemia, marcando el inicio de una carrera de más de medio siglo ligada a la historia visual de Cuba.
Bohemia y el nacimiento del fotoperiodismo cubano
Durante sus primeros años en Bohemia, Vales vivió la evolución de la revista hacia un medio moderno y popular. En 1927, cuando Miguel Ángel Quevedo Lastra asumió la dirección, Bohemia modernizó su formato y dio protagonismo a la imagen. Vales, como único reportero gráfico fijo, se convirtió en figura esencial dentro de este proceso, aportando una mirada fresca y audaz que combinaba técnica y sensibilidad artística.
En paralelo, abrió su propio estudio fotográfico en la calle Belascoaín, casi esquina a San Rafael, conocido como “Foto Vales”, donde realizaba retratos, carnés y postales. También colaboró con su antiguo maestro Federico Gibert en la organización del departamento fotográfico del diario El País entre 1924 y 1927.
Por esos años, la fotografía periodística comenzaba a consolidarse en Cuba. Hasta entonces, las revistas ilustradas dependían de las imágenes proporcionadas por los fotógrafos de los diarios, quienes trabajaban de manera independiente. Vales fue parte de la primera generación que profesionalizó el oficio dentro de una plantilla editorial, abriendo el camino al fotoperiodismo moderno en la isla.
El reportero de los tiempos difíciles
El talento y la valentía de Vales se hicieron especialmente notorios durante los turbulentos años de la dictadura de Gerardo Machado. Bohemia apoyó abiertamente las causas populares, y Vales arriesgó su vida cubriendo las protestas estudiantiles y las represiones policiales. Se ganó fama de intrépido: sus colegas contaban que, siendo sordo, no escuchaba los disparos y continuaba fotografiando bajo el fuego, concentrado únicamente en conseguir la mejor imagen.
El profesor y fotógrafo Rafael Pegudo Gallardo recordaba:
“Vales siempre se destacaba por su osadía retratando tiroteos y los brutales atropellos de la policía machadista… Cuando cayó Machado, el 12 de agosto de 1933, coincidí con él en la balacera frente a la farmacia de Prado y Virtudes. Ambos retratamos el instante en que el pueblo subió el cuerpo del jefe de ‘la Porra’ al león de bronce del Prado. Bohemia publicó la foto de Vales, que era mejor, y dio la vuelta al mundo.”
Durante su carrera, Vales también documentó desastres naturales como el ciclón de 1926, capturando imágenes emblemáticas del Parque Maceo frente al malecón habanero. Su trabajo se caracterizó siempre por la inmediatez, la precisión técnica y una profunda humanidad.
En los años cuarenta, Bohemia destacó públicamente su valentía. En una nota del 13 de enero de 1946 se leía:
“En los tiempos de las tánganas en las calles habaneras, Amador Vales era el fotógrafo que mejores imágenes llevaba a su periódico. Nadie como él para meterse en un tumulto y avanzar frente a los disparos de las armas recortadas.”
Su sordera, que pudo haber sido una desventaja, se convirtió en su mejor escudo: Vales no oía el peligro, solo veía la historia.
Últimos años y legado
A lo largo de su carrera, Vales fue testigo de golpes militares, etapas de gansterismo y revoluciones. En enero de 1959, ya veterano, volvió a tomar su cámara para retratar la llegada triunfal de Fidel Castro a La Habana y los primeros pasos del nuevo gobierno revolucionario.
En la década de 1960, junto a su hijo José Raúl Vales, fundó el Studio Vales, ubicado en la calle Belascoaín N.º 310, donde además de fotografía se realizaban trabajos de serigrafía. El estudio fue nacionalizado durante la Ofensiva Revolucionaria.
El 25 de agosto de 1965, Bohemia publicó una emotiva nota necrológica:
“A los 68 años, falleció el compañero Amador Vales González, que durante más de cincuenta años, desde 1913, fuera reportero gráfico de Bohemia y otras publicaciones habaneras. Auténtico soldado de la noticia, por la cámara de Vales desfiló más de medio siglo de historia de Cuba… En su cabal concepto de la disciplina y el compañerismo, Vales era un verdadero trabajador de vanguardia, a la vez que un exponente de generosa calidad humana. Su desaparición constituye una pérdida irreparable para el periodismo nacional y un duelo para Bohemia.”
Durante cinco décadas, la firma “Fotos de Vales” apareció en las páginas gráficas más importantes de Cuba. Sus imágenes se convirtieron en testimonio directo del devenir histórico del país, desde los ciclones hasta las revoluciones, pasando por la vida cotidiana de una nación en transformación.
Valor y relevancia
Amador Vales González es recordado hoy como el primer fotógrafo profesional de la revista Bohemia y una de las figuras fundacionales del fotoperiodismo cubano. Su obra, marcada por la valentía, la sensibilidad y el compromiso social, representa un capítulo esencial en la historia de la fotografía latinoamericana.
Sus fotografías proceden del archivo personal y protegido del autor, son consideradas piezas de gran valor histórico y documental, buscadas por coleccionistas e instituciones que reconocen en su trabajo la mirada pionera de quien retrató la historia de Cuba desde dentro.
Nota: Nota: La imagen del fotografo Amador que aparece la ultima en la descripcion, no se incluye con la fotografia en venta.
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