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Vendido
Eduard López (1933) - El canto del olivar
Licitação final
€ 200
Há 3 semanas

Eduard López (1933) - El canto del olivar

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Eduard López, que representa un sereno paisaje mediterráneo donde los olivos centenarios y la naturaleza iluminada por una luz suave transmiten paz, tradición y armonía eterna. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite. · Dimensiones con marco: 80x90x6 cm. · Dimensiones sin marco: 54x65 cm. · Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Eduard López. · La pieza se encuentra en buen estado de conservación. · La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo). La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona. Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte. El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional. ------------------------------------------------------------------ Este cuadro nos transporta a un paisaje natural donde los olivos se levantan majestuosos bajo una luz suave y dorada, propia de una tarde en el campo mediterráneo. Los árboles, protagonistas indiscutibles de la escena, se distribuyen en diferentes planos creando una profundidad envolvente que invita a pasear visualmente entre sus troncos retorcidos y ramas llenas de vida. El terreno, cubierto de hierbas amarillentas y verdes, refleja la riqueza de una tierra fértil y cálida, bañada por la claridad de un sol que ilumina sin imponerse, dando lugar a un ambiente sereno y contemplativo. A lo largo del lienzo, los olivos presentan copas abundantes en tonalidades plateadas, verdes azuladas y matices violáceos, aportando un juego cromático lleno de frescura y naturalidad. Sus troncos, oscuros y robustos, muestran la huella del tiempo y la fortaleza de estos árboles milenarios, símbolos de resistencia y paz. La combinación de texturas y volúmenes realza la sensación de movimiento, como si una brisa suave recorriera las hojas provocando un susurro vegetal que da vida a la escena. El espectador casi puede percibir ese murmullo natural y sentir el aroma terroso de la tierra. En el fondo, unas formaciones rocosas de tonos cálidos emergen con fuerza y carácter, aportando contraste y enmarcando el valle donde crecen los olivos. Sus superficies rojizas y ocres parecen capturar la luz del sol, otorgando profundidad y equilibrio a la composición. Más allá, las montañas difusas se elevan suavemente, teñidas de verdes apagados y violetas sutiles que sugieren lejanía y serenidad. Esta gradación de tonos contribuye a crear una atmósfera espaciosa y abierta, donde la mirada puede perderse gradualmente en la inmensidad del paisaje. El cielo, amplio y despejado en su mayor parte, se tiñe de suaves matices azulados y rosados, evocando la calma de un día armónico sin grandes sobresaltos climáticos. La luz parece filtrarse de forma delicada, acariciando las hojas y el suelo, generando destellos cálidos y sombras suaves que añaden una sensación de ternura y equilibrio a la obra. Esta iluminación natural refuerza la impresión de estar frente a un instante eterno, un momento suspendido donde el tiempo se percibe lento y reposado. En conjunto, este cuadro transmite paz, tradición y conexión profunda con la naturaleza, celebrando la belleza sencilla pero poderosa del campo mediterráneo. Cada elemento se integra armónicamente para crear una escena llena de vida silenciosa y armonía luminosa, evocando la serenidad del paisaje rural y la nobleza de los olivos que han visto pasar los años con firmeza y elegancia. La composición nos invita a detenernos, respirar y contemplar la grandeza silenciosa de la tierra, recordándonos el valor eterno de la naturaleza y su capacidad para brindar consuelo y equilibrio al espíritu.

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Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Eduard López, que representa un sereno paisaje mediterráneo donde los olivos centenarios y la naturaleza iluminada por una luz suave transmiten paz, tradición y armonía eterna. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 80x90x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 54x65 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Eduard López.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro nos transporta a un paisaje natural donde los olivos se levantan majestuosos bajo una luz suave y dorada, propia de una tarde en el campo mediterráneo. Los árboles, protagonistas indiscutibles de la escena, se distribuyen en diferentes planos creando una profundidad envolvente que invita a pasear visualmente entre sus troncos retorcidos y ramas llenas de vida. El terreno, cubierto de hierbas amarillentas y verdes, refleja la riqueza de una tierra fértil y cálida, bañada por la claridad de un sol que ilumina sin imponerse, dando lugar a un ambiente sereno y contemplativo.
A lo largo del lienzo, los olivos presentan copas abundantes en tonalidades plateadas, verdes azuladas y matices violáceos, aportando un juego cromático lleno de frescura y naturalidad. Sus troncos, oscuros y robustos, muestran la huella del tiempo y la fortaleza de estos árboles milenarios, símbolos de resistencia y paz. La combinación de texturas y volúmenes realza la sensación de movimiento, como si una brisa suave recorriera las hojas provocando un susurro vegetal que da vida a la escena. El espectador casi puede percibir ese murmullo natural y sentir el aroma terroso de la tierra.
En el fondo, unas formaciones rocosas de tonos cálidos emergen con fuerza y carácter, aportando contraste y enmarcando el valle donde crecen los olivos. Sus superficies rojizas y ocres parecen capturar la luz del sol, otorgando profundidad y equilibrio a la composición. Más allá, las montañas difusas se elevan suavemente, teñidas de verdes apagados y violetas sutiles que sugieren lejanía y serenidad. Esta gradación de tonos contribuye a crear una atmósfera espaciosa y abierta, donde la mirada puede perderse gradualmente en la inmensidad del paisaje.
El cielo, amplio y despejado en su mayor parte, se tiñe de suaves matices azulados y rosados, evocando la calma de un día armónico sin grandes sobresaltos climáticos. La luz parece filtrarse de forma delicada, acariciando las hojas y el suelo, generando destellos cálidos y sombras suaves que añaden una sensación de ternura y equilibrio a la obra. Esta iluminación natural refuerza la impresión de estar frente a un instante eterno, un momento suspendido donde el tiempo se percibe lento y reposado.
En conjunto, este cuadro transmite paz, tradición y conexión profunda con la naturaleza, celebrando la belleza sencilla pero poderosa del campo mediterráneo. Cada elemento se integra armónicamente para crear una escena llena de vida silenciosa y armonía luminosa, evocando la serenidad del paisaje rural y la nobleza de los olivos que han visto pasar los años con firmeza y elegancia. La composición nos invita a detenernos, respirar y contemplar la grandeza silenciosa de la tierra, recordándonos el valor eterno de la naturaleza y su capacidad para brindar consuelo y equilibrio al espíritu.

Licitação final
€ 200
Carmen Íñiguez Berbeira
Especialista
Estimativa  € 400 - € 450

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