Antonio Boix (1945) - El viejo cobertizo

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Caroline Bokobza
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El viejo cobertizo, Öl auf Leinwand aus Spanien, Zeitraum 1970–1980 von Antonio Boix, verkauft inklusive Rahmen.

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Vom Verkäufer bereitgestellte Beschreibung

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Boix, que representa una antigua casa rural de muros envejecidos y tejados rojizos, situada junto a aguas tranquilas y rodeada por árboles, una cerca de madera y suaves colinas. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 78x87x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una serena construcción rural de piedra situada junto a una superficie de agua tranquila, rodeada de árboles, vegetación y un paisaje abierto que se extiende hacia suaves colinas. La casa ocupa buena parte de la mitad izquierda y se distingue por sus muros envejecidos, sus pequeñas ventanas oscuras y los tejados de tejas rojizas que descienden en distintas alturas. A la derecha, un gran árbol iluminado por el sol acompaña una sencilla cerca de madera, mientras el cielo azul y las nubes claras proporcionan amplitud y luminosidad a la escena.

La edificación constituye el elemento principal de la composición. Su presencia robusta y silenciosa domina el paisaje sin imponerse completamente sobre la naturaleza. La disposición irregular de sus diferentes cuerpos sugiere que la casa ha sido ampliada o modificada a lo largo del tiempo, adaptándose a las necesidades de quienes la habitaron.

El edificio principal se eleva en la parte superior izquierda y presenta una fachada de tonos marrones, grises, ocres y verdosos. Estas variaciones cromáticas transmiten el desgaste de los materiales y la incidencia cambiante de la luz sobre la piedra. Algunas zonas aparecen iluminadas, mientras otras quedan sumidas en una penumbra fresca.

La pared lateral se extiende en una marcada diagonal desde la esquina superior izquierda hacia el centro. Esta línea descendente coincide con la inclinación de los tejados y conduce la mirada hacia el cuerpo más bajo de la construcción. Gracias a esta disposición, la arquitectura adquiere dinamismo y se integra con naturalidad en el terreno.

En la parte superior de la fachada aparecen varias ventanas pequeñas y estrechas. Sus interiores oscuros contrastan con los tonos más claros de los muros y aportan profundidad. La ausencia de reflejos intensos en los cristales permite imaginar unas habitaciones frescas y silenciosas, protegidas del sol exterior.

Una de las ventanas se encuentra cerca de la parte más alta y queda parcialmente envuelta por las sombras del alero. Otras tres aberturas se distribuyen de manera irregular a lo largo de la pared. Esta falta de simetría concede autenticidad a la construcción y refuerza su apariencia tradicional.

Los marcos de las ventanas presentan grises verdosos y tonos apagados que se relacionan con la vegetación del entorno. Algunos bordes reciben una luz tenue, mientras que las zonas interiores permanecen casi negras. Este contraste hace que las aberturas funcionen como pequeños puntos de misterio dentro de la fachada.

Los tejados están cubiertos por tejas de tonalidades rojizas, anaranjadas, ocres y marrones. Su color cálido destaca frente a los muros grises y frente al cielo azul. Las cubiertas forman una sucesión de diagonales que organiza visualmente los distintos volúmenes del edificio.

El tejado superior recorre toda la construcción principal y proyecta una sombra profunda sobre la pared. Su borde irregular sugiere la antigüedad de las tejas y el paso del tiempo. La luz se concentra en algunas zonas rojizas, haciendo que determinados fragmentos destaquen con especial intensidad.

En el centro aparece un segundo tejado que desciende hacia el primer plano. Su superficie amplia y cálida cubre una construcción más baja, posiblemente destinada a labores agrícolas o al almacenamiento. La inclinación de esta cubierta crea una transición muy atractiva entre el cuerpo principal y el pequeño anexo situado a la derecha.

Bajo este tejado se extiende una pared oscura que contrasta con la luminosidad exterior. En su centro se abre un amplio acceso completamente en sombra. Esta abertura parece corresponder a un cobertizo, granero o espacio de trabajo vinculado a la vida rural.

La oscuridad del acceso aporta profundidad y despierta la imaginación. El espectador puede intuir un interior amplio y fresco, quizá utilizado para guardar herramientas, madera, carros o productos del campo. La ausencia de detalles visibles refuerza el silencio y el misterio de esta zona.

A la izquierda de la entrada aparecen varias puertas de madera. Una de ellas, más alta y oscura, ocupa el extremo de la fachada y está formada por tablones verticales. Su superficie combina marrones, verdes apagados y sombras negras, transmitiendo una apariencia robusta y envejecida.

Cerca del centro se encuentra otra puerta o panel de madera de tonalidad anaranjada. Su forma rectangular destaca con claridad frente al muro gris. Una abertura estrecha y oscura aparece junto a ella, creando un contraste que sugiere el acceso a un pequeño almacén o dependencia auxiliar.

Los elementos de madera aportan calidez a la arquitectura. Sus marrones, ocres y rojizos dialogan con las tejas y con los reflejos de luz del terreno. Al mismo tiempo, las superficies irregulares de las puertas refuerzan el carácter funcional y cotidiano de la casa.

El pequeño anexo situado en la zona central derecha presenta una pared clara y un tejado inclinado. Su fachada recibe la luz y permite diferenciar varios tonos crema, grises y amarillentos. Esta construcción ayuda a cerrar visualmente el conjunto y establece una transición hacia la vegetación.

La esquina iluminada del anexo destaca frente a la profunda sombra del cobertizo. Esta oposición entre claridad y oscuridad proporciona volumen y permite percibir la disposición de los distintos cuerpos arquitectónicos. El edificio parece avanzar hacia el espectador y después retroceder hacia el árbol.

En primer plano se extiende una franja horizontal de tierra clara que bordea el agua. Sus tonos beige, blancos, ocres y rosados sugieren un camino o una orilla iluminada. Esta zona separa la construcción del reflejo oscuro y proporciona una base luminosa para toda la arquitectura.

La superficie de agua ocupa la parte inferior y aparece dominada por verdes profundos, grises y reflejos azulados. Su calma permite que la luz y las sombras del entorno se proyecten suavemente. No se perciben grandes ondulaciones, sino una quietud que acentúa la serenidad general.

En algunas zonas del agua aparecen reflejos más claros, especialmente hacia el centro y la derecha. Estos matices grises y verdosos pueden corresponder al cielo, al camino y a los muros iluminados. La transición entre zonas oscuras y claras aporta profundidad y evita que el primer plano resulte uniforme.

La gran masa oscura del agua establece un contrapunto respecto a la luminosidad del cielo. Además, su horizontalidad equilibra las diagonales de los tejados. La escena queda así organizada entre una base tranquila y reflectante, una arquitectura escalonada y un cielo amplio.

En la esquina inferior izquierda aparece una pequeña zona de vegetación verde y amarillenta. Sus colores intensos contrastan con la sombra del agua y ayudan a enmarcar el primer plano. Esta franja vegetal conecta visualmente la orilla con los árboles del fondo.

A la derecha de la casa se eleva un árbol de copa abundante y redondeada. Sus hojas presentan verdes oscuros, amarillos, ocres y pequeños reflejos azulados. La luz parece alcanzar especialmente la parte superior y los bordes, creando una vibración luminosa sobre el follaje.

La copa se extiende ampliamente y oculta parte del paisaje situado detrás. Su forma orgánica contrasta con los volúmenes geométricos de la casa. El árbol actúa como un elemento protector y aporta frescura al espacio contiguo al edificio.

Las zonas oscuras del follaje sugieren una gran densidad de hojas, mientras que los amarillos y verdes claros indican los puntos donde incide el sol. Esta alternancia proporciona volumen y transmite la impresión de una suave brisa recorriendo las ramas.

Bajo el árbol se extiende una sencilla cerca de madera. Sus postes verticales y travesaños horizontales aparecen en tonos marrones, grises y blancos. La estructura delimita el terreno sin interrumpir la continuidad del paisaje y aporta un detalle propio de la vida agrícola.

La cerca se prolonga hacia el extremo derecho y disminuye gradualmente de tamaño. Esta perspectiva conduce la mirada hacia las colinas lejanas. Su presencia permite imaginar prados, huertos o terrenos destinados al ganado más allá de la casa.

Detrás de la cerca aparece una masa de vegetación verde azulada que forma una transición hacia el horizonte. Los arbustos y árboles se vuelven menos definidos con la distancia, creando profundidad. La variedad de verdes mantiene la continuidad entre el primer plano y el paisaje lejano.

Las colinas del fondo se distinguen mediante tonalidades verdes, grises y azuladas. Sus perfiles suaves se elevan ligeramente hacia la derecha y se funden con la atmósfera. Estas montañas no resultan imponentes, sino que acompañan discretamente la tranquilidad de la escena.

El cielo ocupa una amplia franja en la parte superior derecha. Su azul luminoso aporta frescura y contrasta con los colores terrosos de la casa. Varias nubes blancas y grisáceas se distribuyen de manera irregular, transmitiendo la sensación de una jornada clara y ligeramente cambiante.

Una gran nube situada en el centro superior presenta zonas azuladas y blancas que le conceden volumen. Otras nubes más pequeñas se desplazan hacia la derecha. Su disposición anima el cielo sin restar protagonismo a la arquitectura.

La luz parece proceder de la zona derecha y alcanza especialmente el árbol, el anexo y determinados bordes de los tejados. La fachada principal permanece parcialmente sombreada, lo que acentúa su antigüedad y su carácter protector. Este contraste lumínico organiza con claridad las diferentes partes de la composición.

La gama cromática combina colores terrosos y naturales. Los marrones, ocres y rojizos definen la arquitectura; los verdes y amarillos construyen la vegetación; los azules y blancos iluminan el cielo; y los grises relacionan los muros con el agua. Todos estos tonos generan una atmósfera equilibrada y acogedora.

La ausencia de figuras humanas aumenta la sensación de silencio, aunque la casa conserva numerosas señales de actividad. Las puertas, el cobertizo, la cerca y el camino sugieren una vida cotidiana que continúa fuera de la escena. Es posible imaginar a sus habitantes trabajando en el campo o descansando en el interior.

El paisaje evoca una forma de vida vinculada a la tierra y a los ritmos naturales. La arquitectura no aparece separada del entorno, sino profundamente integrada en él. Los colores de los muros se relacionan con los de la tierra, mientras las tejas dialogan con la luz cálida y con las puertas de madera.

La construcción transmite una fuerte sensación de permanencia. Sus paredes robustas, sus tejados escalonados y sus pequeñas ventanas parecen haber resistido numerosas estaciones. Frente a ella, el agua, las hojas y las nubes representan elementos cambiantes que renuevan continuamente el paisaje.

También existe una dimensión nostálgica en la escena. La quietud del agua, las puertas cerradas y la ausencia de personas pueden despertar recuerdos de casas familiares, veranos en el campo o antiguos lugares de trabajo. El paisaje parece conservar una memoria silenciosa de quienes lo habitaron.

La obra celebra la belleza de lo cotidiano. No necesita mostrar un acontecimiento extraordinario, pues encuentra interés en la fachada envejecida, la sombra del cobertizo, la copa iluminada del árbol y el reflejo del agua. Cada elemento contribuye a construir un rincón rural lleno de autenticidad.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión tranquila y profundamente evocadora de una antigua casa rural levantada junto a una superficie de agua serena. Los muros envejecidos, las puertas de madera, los tejados rojizos, el oscuro cobertizo, el gran árbol iluminado y la sencilla cerca construyen una escena llena de intimidad y memoria. La armoniosa combinación de arquitectura, vegetación, cielo y reflejos transmite paz, arraigo y la belleza atemporal de una vida estrechamente vinculada al campo.

Der Verkäufer stellt sich vor

Wir sind Pictura Auctions und unsere Mission ist es, einen Online-Bereich bereitzustellen, in dem Kunstliebhaber, Sammler und Enthusiasten in ein breites Repertoire an Meisterwerken eintauchen können, von der revolutionärsten Avantgarde bis hin zu klassischen Juwelen, die den Test der Zeit bestanden haben. Unser Team aus erfahrenen Kuratoren hat sorgfältig eine vielfältige und spannende Sammlung zusammengestellt und dabei die bedeutendsten und bewegendsten Stücke aus verschiedenen Epochen und Kulturen ausgewählt.
Übersetzt mit Google Übersetzer

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Boix, que representa una antigua casa rural de muros envejecidos y tejados rojizos, situada junto a aguas tranquilas y rodeada por árboles, una cerca de madera y suaves colinas. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 78x87x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una serena construcción rural de piedra situada junto a una superficie de agua tranquila, rodeada de árboles, vegetación y un paisaje abierto que se extiende hacia suaves colinas. La casa ocupa buena parte de la mitad izquierda y se distingue por sus muros envejecidos, sus pequeñas ventanas oscuras y los tejados de tejas rojizas que descienden en distintas alturas. A la derecha, un gran árbol iluminado por el sol acompaña una sencilla cerca de madera, mientras el cielo azul y las nubes claras proporcionan amplitud y luminosidad a la escena.

La edificación constituye el elemento principal de la composición. Su presencia robusta y silenciosa domina el paisaje sin imponerse completamente sobre la naturaleza. La disposición irregular de sus diferentes cuerpos sugiere que la casa ha sido ampliada o modificada a lo largo del tiempo, adaptándose a las necesidades de quienes la habitaron.

El edificio principal se eleva en la parte superior izquierda y presenta una fachada de tonos marrones, grises, ocres y verdosos. Estas variaciones cromáticas transmiten el desgaste de los materiales y la incidencia cambiante de la luz sobre la piedra. Algunas zonas aparecen iluminadas, mientras otras quedan sumidas en una penumbra fresca.

La pared lateral se extiende en una marcada diagonal desde la esquina superior izquierda hacia el centro. Esta línea descendente coincide con la inclinación de los tejados y conduce la mirada hacia el cuerpo más bajo de la construcción. Gracias a esta disposición, la arquitectura adquiere dinamismo y se integra con naturalidad en el terreno.

En la parte superior de la fachada aparecen varias ventanas pequeñas y estrechas. Sus interiores oscuros contrastan con los tonos más claros de los muros y aportan profundidad. La ausencia de reflejos intensos en los cristales permite imaginar unas habitaciones frescas y silenciosas, protegidas del sol exterior.

Una de las ventanas se encuentra cerca de la parte más alta y queda parcialmente envuelta por las sombras del alero. Otras tres aberturas se distribuyen de manera irregular a lo largo de la pared. Esta falta de simetría concede autenticidad a la construcción y refuerza su apariencia tradicional.

Los marcos de las ventanas presentan grises verdosos y tonos apagados que se relacionan con la vegetación del entorno. Algunos bordes reciben una luz tenue, mientras que las zonas interiores permanecen casi negras. Este contraste hace que las aberturas funcionen como pequeños puntos de misterio dentro de la fachada.

Los tejados están cubiertos por tejas de tonalidades rojizas, anaranjadas, ocres y marrones. Su color cálido destaca frente a los muros grises y frente al cielo azul. Las cubiertas forman una sucesión de diagonales que organiza visualmente los distintos volúmenes del edificio.

El tejado superior recorre toda la construcción principal y proyecta una sombra profunda sobre la pared. Su borde irregular sugiere la antigüedad de las tejas y el paso del tiempo. La luz se concentra en algunas zonas rojizas, haciendo que determinados fragmentos destaquen con especial intensidad.

En el centro aparece un segundo tejado que desciende hacia el primer plano. Su superficie amplia y cálida cubre una construcción más baja, posiblemente destinada a labores agrícolas o al almacenamiento. La inclinación de esta cubierta crea una transición muy atractiva entre el cuerpo principal y el pequeño anexo situado a la derecha.

Bajo este tejado se extiende una pared oscura que contrasta con la luminosidad exterior. En su centro se abre un amplio acceso completamente en sombra. Esta abertura parece corresponder a un cobertizo, granero o espacio de trabajo vinculado a la vida rural.

La oscuridad del acceso aporta profundidad y despierta la imaginación. El espectador puede intuir un interior amplio y fresco, quizá utilizado para guardar herramientas, madera, carros o productos del campo. La ausencia de detalles visibles refuerza el silencio y el misterio de esta zona.

A la izquierda de la entrada aparecen varias puertas de madera. Una de ellas, más alta y oscura, ocupa el extremo de la fachada y está formada por tablones verticales. Su superficie combina marrones, verdes apagados y sombras negras, transmitiendo una apariencia robusta y envejecida.

Cerca del centro se encuentra otra puerta o panel de madera de tonalidad anaranjada. Su forma rectangular destaca con claridad frente al muro gris. Una abertura estrecha y oscura aparece junto a ella, creando un contraste que sugiere el acceso a un pequeño almacén o dependencia auxiliar.

Los elementos de madera aportan calidez a la arquitectura. Sus marrones, ocres y rojizos dialogan con las tejas y con los reflejos de luz del terreno. Al mismo tiempo, las superficies irregulares de las puertas refuerzan el carácter funcional y cotidiano de la casa.

El pequeño anexo situado en la zona central derecha presenta una pared clara y un tejado inclinado. Su fachada recibe la luz y permite diferenciar varios tonos crema, grises y amarillentos. Esta construcción ayuda a cerrar visualmente el conjunto y establece una transición hacia la vegetación.

La esquina iluminada del anexo destaca frente a la profunda sombra del cobertizo. Esta oposición entre claridad y oscuridad proporciona volumen y permite percibir la disposición de los distintos cuerpos arquitectónicos. El edificio parece avanzar hacia el espectador y después retroceder hacia el árbol.

En primer plano se extiende una franja horizontal de tierra clara que bordea el agua. Sus tonos beige, blancos, ocres y rosados sugieren un camino o una orilla iluminada. Esta zona separa la construcción del reflejo oscuro y proporciona una base luminosa para toda la arquitectura.

La superficie de agua ocupa la parte inferior y aparece dominada por verdes profundos, grises y reflejos azulados. Su calma permite que la luz y las sombras del entorno se proyecten suavemente. No se perciben grandes ondulaciones, sino una quietud que acentúa la serenidad general.

En algunas zonas del agua aparecen reflejos más claros, especialmente hacia el centro y la derecha. Estos matices grises y verdosos pueden corresponder al cielo, al camino y a los muros iluminados. La transición entre zonas oscuras y claras aporta profundidad y evita que el primer plano resulte uniforme.

La gran masa oscura del agua establece un contrapunto respecto a la luminosidad del cielo. Además, su horizontalidad equilibra las diagonales de los tejados. La escena queda así organizada entre una base tranquila y reflectante, una arquitectura escalonada y un cielo amplio.

En la esquina inferior izquierda aparece una pequeña zona de vegetación verde y amarillenta. Sus colores intensos contrastan con la sombra del agua y ayudan a enmarcar el primer plano. Esta franja vegetal conecta visualmente la orilla con los árboles del fondo.

A la derecha de la casa se eleva un árbol de copa abundante y redondeada. Sus hojas presentan verdes oscuros, amarillos, ocres y pequeños reflejos azulados. La luz parece alcanzar especialmente la parte superior y los bordes, creando una vibración luminosa sobre el follaje.

La copa se extiende ampliamente y oculta parte del paisaje situado detrás. Su forma orgánica contrasta con los volúmenes geométricos de la casa. El árbol actúa como un elemento protector y aporta frescura al espacio contiguo al edificio.

Las zonas oscuras del follaje sugieren una gran densidad de hojas, mientras que los amarillos y verdes claros indican los puntos donde incide el sol. Esta alternancia proporciona volumen y transmite la impresión de una suave brisa recorriendo las ramas.

Bajo el árbol se extiende una sencilla cerca de madera. Sus postes verticales y travesaños horizontales aparecen en tonos marrones, grises y blancos. La estructura delimita el terreno sin interrumpir la continuidad del paisaje y aporta un detalle propio de la vida agrícola.

La cerca se prolonga hacia el extremo derecho y disminuye gradualmente de tamaño. Esta perspectiva conduce la mirada hacia las colinas lejanas. Su presencia permite imaginar prados, huertos o terrenos destinados al ganado más allá de la casa.

Detrás de la cerca aparece una masa de vegetación verde azulada que forma una transición hacia el horizonte. Los arbustos y árboles se vuelven menos definidos con la distancia, creando profundidad. La variedad de verdes mantiene la continuidad entre el primer plano y el paisaje lejano.

Las colinas del fondo se distinguen mediante tonalidades verdes, grises y azuladas. Sus perfiles suaves se elevan ligeramente hacia la derecha y se funden con la atmósfera. Estas montañas no resultan imponentes, sino que acompañan discretamente la tranquilidad de la escena.

El cielo ocupa una amplia franja en la parte superior derecha. Su azul luminoso aporta frescura y contrasta con los colores terrosos de la casa. Varias nubes blancas y grisáceas se distribuyen de manera irregular, transmitiendo la sensación de una jornada clara y ligeramente cambiante.

Una gran nube situada en el centro superior presenta zonas azuladas y blancas que le conceden volumen. Otras nubes más pequeñas se desplazan hacia la derecha. Su disposición anima el cielo sin restar protagonismo a la arquitectura.

La luz parece proceder de la zona derecha y alcanza especialmente el árbol, el anexo y determinados bordes de los tejados. La fachada principal permanece parcialmente sombreada, lo que acentúa su antigüedad y su carácter protector. Este contraste lumínico organiza con claridad las diferentes partes de la composición.

La gama cromática combina colores terrosos y naturales. Los marrones, ocres y rojizos definen la arquitectura; los verdes y amarillos construyen la vegetación; los azules y blancos iluminan el cielo; y los grises relacionan los muros con el agua. Todos estos tonos generan una atmósfera equilibrada y acogedora.

La ausencia de figuras humanas aumenta la sensación de silencio, aunque la casa conserva numerosas señales de actividad. Las puertas, el cobertizo, la cerca y el camino sugieren una vida cotidiana que continúa fuera de la escena. Es posible imaginar a sus habitantes trabajando en el campo o descansando en el interior.

El paisaje evoca una forma de vida vinculada a la tierra y a los ritmos naturales. La arquitectura no aparece separada del entorno, sino profundamente integrada en él. Los colores de los muros se relacionan con los de la tierra, mientras las tejas dialogan con la luz cálida y con las puertas de madera.

La construcción transmite una fuerte sensación de permanencia. Sus paredes robustas, sus tejados escalonados y sus pequeñas ventanas parecen haber resistido numerosas estaciones. Frente a ella, el agua, las hojas y las nubes representan elementos cambiantes que renuevan continuamente el paisaje.

También existe una dimensión nostálgica en la escena. La quietud del agua, las puertas cerradas y la ausencia de personas pueden despertar recuerdos de casas familiares, veranos en el campo o antiguos lugares de trabajo. El paisaje parece conservar una memoria silenciosa de quienes lo habitaron.

La obra celebra la belleza de lo cotidiano. No necesita mostrar un acontecimiento extraordinario, pues encuentra interés en la fachada envejecida, la sombra del cobertizo, la copa iluminada del árbol y el reflejo del agua. Cada elemento contribuye a construir un rincón rural lleno de autenticidad.

En conjunto, este precioso cuadro ofrece una visión tranquila y profundamente evocadora de una antigua casa rural levantada junto a una superficie de agua serena. Los muros envejecidos, las puertas de madera, los tejados rojizos, el oscuro cobertizo, el gran árbol iluminado y la sencilla cerca construyen una escena llena de intimidad y memoria. La armoniosa combinación de arquitectura, vegetación, cielo y reflejos transmite paz, arraigo y la belleza atemporal de una vida estrechamente vinculada al campo.

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Wir sind Pictura Auctions und unsere Mission ist es, einen Online-Bereich bereitzustellen, in dem Kunstliebhaber, Sammler und Enthusiasten in ein breites Repertoire an Meisterwerken eintauchen können, von der revolutionärsten Avantgarde bis hin zu klassischen Juwelen, die den Test der Zeit bestanden haben. Unser Team aus erfahrenen Kuratoren hat sorgfältig eine vielfältige und spannende Sammlung zusammengestellt und dabei die bedeutendsten und bewegendsten Stücke aus verschiedenen Epochen und Kulturen ausgewählt.
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Details

Künstler
Antonio Boix (1945)
Angeboten mit Rahmen
Ja
Verkauft von
Galerie
Auflage
Original
Titel des Kunstwerks
El viejo cobertizo
Technik
Ölgemälde
Signatur
Handsigniert
Herkunftsland
Spanien
Zustand
Guter Zustand
Höhe
78 cm
Breite
87 cm
Stil
Post-Impressionismus
Periode
1970-1980
Verkauft von
SpanienVerifiziert
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